Aventurarse a lo desconocido es algo que puede resultar muy emocionante para muchos, pero esto no es recomendado en absoluto si hablamos de cuestiones inmobiliarias. Claro, comprar una casa es un evento trascendental para todas las personas, pero no es tan sencillo y fácil como parece. Mucho papeleo y decenas de factores a tener en cuenta pueden arruinar la más hermosa ilusión y convertirla en una pesadilla que no se desvanece fácilmente. Por lo tanto, la ayuda de un profesional (en este caso, un consultor inmobiliario) es más que necesaria cuando queremos incursionar en cualquier cosa referente a este mercado tan volátil, voraz y rentable.

Participar de forma activa en el sector inmobiliario es una profesión que requiere de mucho conocimiento y experiencia empírica. Hay muchas cosas detrás de esto que van un paso más allá que simplemente comprar o vender una propiedad inmobiliaria.

Es entonces cuando surge la importancia del consultor inmobiliario, un experto total en todas las intrincadas ramas de este complicado pero vital mundo. Un consultor inmobiliario dirige el camino a tu objetivo en el sector inmobiliario, sea cual sea. Está acompañado de un nivel de conocimiento y experiencia que le permiten hacer mucho más que una simple captación inmobiliaria, por ejemplo. Pero entender las funciones y las tareas de un consultor inmobiliario nos ayudará a comprender la utilidad de esta carrera en este rubro de la economía.

Consultor inmobiliario asesorando a sus clientes.

La voz del consultor inmobiliario está llena de experiencia (y  sabiduría)

Comprar una nueva propiedad es un proceso que transmite un aura mágico y de expectativas en la mente del futuro propietario. El consultor inmobiliario puede adoptar posturas para crear un escenario ideal donde pueda existir una operación fructífera que deje satisfecha a ambas partes. Las agencias inmobiliarias han comprendido la importancia de tener presencia en los mejores portales inmobiliarios con el fin de alcanzar una audiencia mucho mayor y también más segmentada.

Como consecuencia, el consultor inmobiliario se convirtió en una parte fundamental de estas agencias para proveer a sus clientes de una experiencia adecuada. Este profesional es un estratega militar en la guerra campal que el mercado inmobiliario a nivel global representa. Sabe exactamente cómo mover las piezas de forma tal que se beneficie él y su cliente (tú, en este caso). Sus habilidades envidiables han sido adquiridas a través de vivir en carne propia la guerra inmobiliaria, al mismo tiempo que son perfectamente complementadas con años de estudios teóricos.

Estamos en una era donde lo digital es la norma. La mayoría del conocimiento que la raza humana ha cosechado a través de miles de años se puede encontrar en Internet con sólo un clic. Pero los consultores inmobiliarios siempre llevan sus prácticas y conocimientos mucho más allá de las herramientas disponibles, lo que los convierte en verdaderas máquinas a nuestra disposición de manera imparcial.

Y es aquí donde el panorama cambia: ya vender no es la prioridad número uno. Ahora todo se trata de asesorar, de guiar, de encontrar un balance para que todas las partes se beneficien. Esto no quiere decir que vender no sea importante para un asesor inmobiliario, simplemente se refiere a que «vender por vender» quedó en el pasado para él, ahora la necesidad de vender está guiada por satisfacer necesidades de forma idónea.

Escuchar al cliente, negociar los precios y alcanzar consensos son algunas de las tareas que este profesional debe llevar a cabo para cumplir con su labor correctamente. Esto no está hecho adrede: cada paso que un consultor inmobiliario da está previamente calculado con sumo cuidado para evitar derribar una delicada torre que ha venido siendo construida con muchísimo esfuerzo y cautela.

Una ayuda que se convierte en tutela profesional

El consultor inmobiliario entiende que en una sociedad tan conectada, los clientes quieren saber cada detalle de los procesos. Es tarea del consultor es indicar las mejores ubicaciones de una propiedad, gestionar las llamadas y el papeleo derivado de esto, hacer visitas constantes a posibles propiedades, generar contactos comerciales, finalizar el proceso de compra/venta y mucho, mucho más. Todo esto debe hacerlo basado en las necesidades específicas que tiene cada persona.

Por eso, para un consultor inmobiliario no existe el blanco ni el negro: es todo color gris. El mercado se mueve como una línea de matices grises que varían mucho dependiendo del ángulo desde el que se observe. Y es que así es todo en la vida, pero en el sector inmobiliario esto se nota más. Por eso muchas profesiones inmobiliarias requieren años de estudio y experiencia antes de poder alcanzar la excelencia deseada en cierta rama.

La labor de un consultor inmobiliario tiene una importancia invaluable en este mundo tan complicado. Contar con un aliado de esta talla nos ayudará a dejar de lado cualquier tipo de problemas que puedan presentarse. Adicionalmente, nos devolverá la ilusión tan grande de adquirir o vender una casa. Lo mejor de todo es saber que este profesional está en la misma línea que nosotros, moviendo las piezas en el tablero de ajedrez de cierta forma que podamos ganar todos al mismo tiempo.